24 de enero de 2012

chance.

"Meta-físico" es tu cuerpo y de lo que habla Schopenhauer, tonterías. Que dices que con la silueta de mis piernas bailan las tuyas, y hasta las tildes de tu nombre se mueven -a lo Lina Morgan- como te he dicho tantas veces. Patinan hoy sobre el folio, las palabras, cortando como cuchillas, camufladas con pintura de guerra (la que me das para ser exactos), y el color de las penas que vales, pintan el aire en círculo, dibujando un pozo a modo continente, que cita: "deposite aqui su diógenes verbal, señorita"; este palabrerío que acumulo en mi cuaderno desde hace tantos años, mi guarida al fin y al cabo.

Luego, si quieres, te invito a asomarte sobre los restos de tinta que queden a este lado de la Q-Eva, porque tengo tanto retazo de mil vidas que contarte que puedo regalarte un universo "para llevar" sin salirnos del mismo folio, y de paso, nos tomamos el te de la paz de tus caderas, que es azul, cielo, que no se te olvide y "porque-te-lo-digo-yo-y-punto-capité."

Se nos van revolucionando los términos, querido, entre los tuyos y los míos, construyen puentes intransitables y siembran autovías de algodón que sin salida recorren nuestros cuerpos. Por ellas viajamos siempre que nos vemos en algún apuro, cuando me pillo la voz con alguna puerta que me cierran o simplemente, cuando te colapsa el amigo tiempo. Nos llevan derechos al estrellato, sentados en algún cometa, o al "estrellazo" contra el muro, según el momento del día, según el tipo de noche, de los hermanos amor y odio.

Las palabras se nos pelean, se nos solapan a la piel, nos construyen, en un abrir y cerrar de piernas, mundos dispares. El de hoy debe de ser cine mudo y aún así pelean con fuerza para que la oigas y "a sus ordenes" te afilies. Te gritan tanto que no se como callarlas; no puedo domarlas hoy, no sé como vestírtelas, coquetas, para explicar lo maravilloso del verbo, y sentimento, VOLAR - hasta dónde esté el otro desde el sitio.


17 de enero de 2012

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Se busca gente magnánima; truenos de dos piernas con la mente cocinada en su punto y bien aderezada con personalidad de cosecha propia. De espíritu libre, tan libre que roce la unidad, y que aunque no se crea merecedor de tales honores, en esencia y por ese mismo motivo, sea único: sin dobleces, de caracter nervudo y desnudo. Que prefiera la amplitud de miras a las vistas continuas a la zona gris que habita en todo humano donde empieza el interés propio, que se desobedezca a la hora de indagar en si mismo y en los demás, que tenga habitaciones con vistas en su alma de más de mil pisos y una voz que abrigue más que cientos de hogueras.
Que haga florecer vida de las cicatrices y entienda que la vida pasa factura, que no siempre se gana y que perdiendo uno crece y no en centímetros precisamente, sino en grandeza.
Gente que no tenga el corazón de piedra y cuyo fin no sea joder al prójimo por cualquier asunto baladí bien remunerado o convertirse en una perfectísima y funcional máquina... de producir porquería.
Absténganse flores que no huelan a nada, gente, buscamos personas.


Atentamente,

El planeta.

15 de enero de 2012

AMICU.



"A medida que me admiro más, encuentro que soy una real catastrofe" decía Salvador Dalí entre dientes en una entrevista concedida a Soler Serrano en los 80. Supongo que todos estamos de acuerdo, somos, sí, somos caos. Hasta el más ordenado de los despropósitos humanos tiene su origen en el desorden, en el muelle que formamos cada uno de nosotros en este puto cosmos. Reproducciones en miniatura, coleccionables de "Planeta de Agostini", de un mini big bang que dura y brilla con la intensidad con la que nos dejan, o con la que nos dejamos a nosotros mismos; luego viene el maquillaje hasta que cumplamos todos con lo establecido, con lo estipulado, con el status quo. En días como hoy, escuchando a mi vecina canturrear mientras tiende la ropa, me pregunto, os pregunto, ¿Qué sería del mundo si nos dejamos ser? así como poseídos por un delirio "furiosamente dionisíaco" que diría un sabio que conozco de cerca, si fuésemos por la calle presumiendo de ganas locas por bailar como niños, con la lengua fuera y con un cartel en la frente que cite que nuestros sueños nunca cumplidos algún día lo harán. Y, ¿Si nos desarraigásemos y mandásemos todo al cuerno por horas? un "break" de estos, como dicen los esnobs.. polimorfos, extraviados, supremos... y no, por favor, como las de Móstoles no, con perdón de los vecinos.

9 de enero de 2012

Quema, la memoria.

-Las palabras duelen, huelen distinto; son de colores, ya sabes- te digo. Tú te ries y me miras como si tuviésemos el tiempo medido en sorbos y en un ovillo metido en las dos tazas de café que están sobre la mesa. -Espirales- añado, -los años pasan así-. Siempre aderezas tu silencios con un -calla, loca- y me echas el humo del cigarrillo que pasa impune entre tus medias sonrisas; esas que tanto he pensado estos últimos años, los que hace que no nos bebíamos la sobremesa de los miércoles juntos.


-Sigues igual que siempre- no sé si afirmas o preguntas nervioso. Nunca entendí bien ese puto aire de ironía de la que pintas todo lo que hago, con tus palabras, con tus letras, con tus ojos. Supongo que he ahí el secreto: no nos entendemos demasiado, nosotros que siempre fuimos los primeros en entender al resto. Ese montón de buenas opciones que dejamos de lado a causa de una buena dosis de indiferencia, la que va en el mismo pack que la eterna búsqueda de "perros verdes" a los que retar a una batallita de conquista; o en los que reflejarnos. Vaya, lo que tú y yo somos: una partida de "rompeladrillos" con infinitas vidas, el caos de este palabrerío ordenado... vaya, lo que tú y yo siempre hemos sido.

-Tienes un maldito misterio encriptado, o enquistado, yo qué sé, en el cuerpo, que te habita y solo sale a hacer amigos, los vuelve adictos, los distorsiona; después viene todo lo sectario- me escribes en la agenda mientras hago que no te he visto y me paseo, taza en mano, hasta la ventana. -Se debe de haber congestionado el día- sonrío, y me dejo ser, como siempre que estoy contigo. Ahí te dejo mi "yo", (le pongo un lazo, si quieres, para que no me digas que no soy detallista), sobre el mantel y a mesa descubierta, sin trucos, para que lo untes en el café y en el frío del que se ha vestido la tarde.


Lo cierto es que no nos quedan cartas coherentes que jugar en este poker infinito y sin embargo, aquí estás y aquí estoy, renovando los besos con velcro; tú con las botas raídas de tanto camino andado y en remolino, el flequillo y la costumbre de soplarte las manos antes de hablar, como si te diese suerte. Y yo... yo remachando la vida y con la fluorescencia de que estés aquí, en los ojos.

Aquí estamos los dos, gatos, en nuestro particular 1+1, bailando a las tres de la tarde como si fuese a entrar a nuestro antojo la madrugada; con los sueños supurando a través de la piel, haciendo el gilipollas; con la luz y el humo engalanando la estancia, descalzándonos locos; improvisando teatrillos; abrasando, la memoria.