17 de noviembre de 2013

INTRO




Queridos pasajeros, sed bienvenidos a esta particular embarcación con destino a la plaza de la lluvia. Viajamos en busca del constante olor a café y poema recién hecho. Sea cual fuere la hora y el día dispondremos de 365 salidas escritas al daño y del ciclón de vida que nace en las manos de quien empareja términos que terminan, sin previo aviso, teniendo muuuuucho futuro. 

Disculpen el carácter atemporal del viaje, no sabemos cuántas puertas cerradas nos encontraremos todavía. Lo que sí les podemos adelantar, es que de la ventana auxiliar ya entra sonido a "tamtam" y el tequila está servido. A modo de recompensa ofrecemos cuatro o cinco historias semanales versionadas según lo dicte el día: paseo planetario, copa de ambrosía o cobijo anti cuitas. No duden en solicitar, si así lo desean, algún poema o videopoesía insulínico si algunas de las letras les amargan. 

Les recordamos que el mundo está muy malito y es probable que suframos aliteraciones y metáforas turbulentas durante el viaje. Que no cunda el pánico, aquí nos va el caos y la tormenta: nos gusta el descosido en su justa medida, respetamos mucho al roto, al vaquero, a la sonrisa. En cualquier caso, no se preocupen, están en las mejores manos: las PALABRAS; de esas que una vez que ven la luz y respiran, retumba un eco en la voz de quien las dice que suena a cañonazo recién bombeado. Y entonces canta una de Sabina, el corazón. 

5 de noviembre de 2013

Es()grima mental.

Un aviso para ti, navegante de mi cuerpo. Me sé de memoria las letras que vendrán; no son sino un recital de relámpagos particulares, una poesía vital en forma de luces rojas que ha venido a iluminar el cuarto pálido. Ya sabes, paredes, con pulmones, que laten.
Éste es un manual contra noches de frío. Primero, dialogarán las melancolías en el hemiciclo de tu cuello. Déjalas fluir. Desembócalas en un mar de impulsos; escríbelos después. Luego, el auto-abrazo, como si Shiva y sus mil extremidades se aferrasen al polvo que quede de ti y buscasen de un golpe tu asfixia. Átalas con la soga que ahora te arrastra el pulso. Sigue y resta la suma de esta espuma de mil noches que te está inundando el corazón. Haz rebotar las balas, son piedras de juguete, en el espejo y sin ambages, manifiéstate perdido en este  adiós; en este instante, como lo estoy yo.

Hazlo, antes de que las esquinas dejen de criar besos.
Antes de que a alguien se le olvide regarnos los futuros.

Antes de que sólo ser sirva, porque ser solo, será.